Sostenibilidad

Las legumbres forman parte del ciclo vital de la biodiversidad por sus innumerables beneficios

Su poder de fijación de nitrógeno en el suelo, reduce la huella de carbono y así contribuye a mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Son necesarias y cruciales para la rotación de cultivos en aras a aumentar la fertilidad del suelo.

Son asequibles y polivalentes. Los residuos de los cultivos pueden utilizarse como forraje animal.

Son inteligentes respecto al clima, porque se adaptan al cambio climático y además contribuyen a mitigar sus efectos.

Una de las grandes ventajas del cultivo de legumbres reside en la poca cantidad de agua que se necesita para su producción contribuyendo así a ser uno de los cultivos más sostenibles.

Tolerantes a la sequía y resistentes a las heladas. Pueden crecer en ambientes hostiles.

Pueden almacenarse durante largos períodos de tiempo sin perder su valor nutricional y minimizando las perdidas.

Fertilizantes naturales, enriquecen el suelo donde crecen reduciendo la necesidad de utilizar fertilizantes químicos

Una vez recolectadas requieren de poco procesado para su conservación por lo que disminuye el consumo de recursos naturales.